Durante el período de cosecha, los campesinos de
la cooperativa Cabripel se levantan todos los
días en la madrugada para desayunar con
frijoles, huevos fritos y tortilla, antes de
empezar a caminar dos horas para poder llegar a
la finca colectiva.
Las familias trabajan juntas en el corte del
café maduro, llenando viejos sacos de café,
llevandolos hacia un punto central donde seran
pesadas. En la pesa se menciona la cantidad y el
café es tirado a la despulpadora, muchas veces
por niños entusiasmados.
El trabajo en las plantaciones de café es duro
y los campesinos ganan muy poco. Con los
ingresos de la venta al Mercado Justo, los
productores de Cabripel, reciben un sueldo
decente y tendrán una posición económica que
permita mejorar la infraestructura y programas
para la comunidad.
Actualmente la cooperativa estimula la
diversificación de los productos agrícolas y
tiene un sistema para colocar en el mercado
tomates, lechuga y otros vegetales.
La
ética de la cooperativa es muy fuerte, en vista
de que forma parte de la comunidad por mas de 30
años.Los socios estan comprometidos a mejorar el
nivel de vida de sus hijos y nietos mediante la
producción y la comercialización de café de
calidad.