Separar las
cerezas verdes de las maduras es un trabajo duro.
Familias enteras están sentadas en el suelo y
con las dos manos separan las cerezas verdes de
las maduras y sacan las hoja y basuritas que
cayeron en los sacos. En un lugar libre, cerca
del área donde limpian y clasifican, llegan
todos los dias dos socios de la cooperativa con
una pesa industrial, para pesar el cafe cortado
por la mañana.
Se gritan los
nombres de las familias y el peso
correspondiente y cada quien espera su turno. La
familia promedia corta unas 150 libras de
cerezas por mañana, otras familias logran
entregar 350 a 400 libras.
Los miembros de la
Cooperativa El Salto,
pertenecen a APECAFÉ, una organizacion de
cooperativas de pequeños productores registrada
en el registro de FLO International. APECAFÉ
utiliza el premio obtenido por las ventas al
mercado justo para financiar programas de
capacitacióon, promueve la conversión en café
orgánico, facilita capacitación en métodos
orgánicos y mejora la infraestructura de la
escuela local.
Foto Erika Clark/
TransFair Canada 2002
Las risadas de los
cortadores de café se podían escuchar cinco
minutos antes de encontrarlos en el camino
lodoso que iba entre los matorrales una vez
hacia arriba, otra vez hacia abajo sobre el
terreno de la cooperativa. Cortar café es un
trabajo emocionante para las familias de la
cooperativa El Salto, ubicada a 900 metros de
las playas de la Costa Pacifica de El Salvador.
Entre 900 y 1200 metros crece el café de altura
de la cooperativa El Salto. Esperan poder vender
su café al mercado justo.
El período de
cosecha es el período más esperanzador del año y
los socios de la cooperativa trabajan a la par
de los cortadores contratados de la comunidad.
Los cortadores cargan una canasta en la cintura
y con mucha habilidad cortan hileras de cerezas
de las plantas de café y lo echan a la canasta.
Las canastas son vaciadas en sacos que aguantan
con 50 a 100 libras de cerezas y los llevan a un
área abierta donde limpian y clasifican a mano.